El buen amor

Amor… Amor… al escuchar o leer esta palabra muy frecuentemente la asociamos solo con el amor de pareja, quizás es porque se nos ha enseñado que el amor es un sentimiento nuestro pero que solo puede desarrollarse si dependemos de terceros para conocerlo. Estos terceros comúnmente son la pareja, los hijos o cualquier otra persona cercana a nuestro entorno.

Para poder llegar a entender  el buen amor debemos tomar consciencia de que ya nosotros nacemos siendo amor, somos creados desde el más puro y perfecto amor que nuestro creador deposita en nosotros una vez que piensa en traernos al mundo; un niño recién nacido es la manifestación más hermosa del Amor que Dios Padre nos tiene o es que acaso cuando vemos a un bebe solemos decir ¡oh que cara de mala gente y mal intencionado tiene!… no, por lo general verlo despierta en nosotros el más puro y sincero suspiro de alegría, bondad y amor. Es ese niño el que crece y se hace adulto como tú y como yo y que al ir transitando por la vida se nos va olvidando  reconocer que somos amor, que esto es un estado propio del ser y que no necesitamos de terceros para poder ponerlo en práctica.

Hay una ley universal que tiene una connotación inmensa ya que su efecto abarca muchas dimensiones y es que «así como damos vamos a recibir». Partiendo de esto si deseamos recibir buen amor se hace necesario comenzar a cultivar el buen amor en nosotros mismos ya que no podemos dar lo que no tenemos y como pretender recibir algo que no estamos dando.

Asume la responsabilidad de desarrollar el amor propio, agradece a tu creador el haberte pensado para traerte a este mundo desde el más infinito amor… si deseas que te amen con el buen amor comienza por amarte a ti mismo.

Namasté

Laura Pineda

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